El implacable calor extremo acecha el futuro de América Latina y el Caribe
Seis naciones latinas enfrentarán temperaturas críticas a mitad de siglo
El reloj climático avanza sin tregua y las proyecciones para el corazón de las Américas son alarmantes. Un reciente informe de la Universidad de Oxford divulgado este lunes 26 de enero,ha puesto cifras a una realidad sofocante: para el año 2050, el mapa del calor extremo se redibujará, dejando a Brasil, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela en la primera línea de fuego.
El estudio indica que si el termómetro global supera el umbral de los dos grados respecto a la era preindustrial, casi la mitad de la humanidad vivirá bajo condiciones térmicas asfixiantes.
El rastro letal del termómetro regional
La crisis no es una amenaza lejana; es una herida abierta en el tejido social y económico. Entre 1990 y 2021, la mortalidad vinculada al calor se disparó un 103 % en América Latina y el Caribe, con un pico dramático a partir de 2008.
Este impacto humano tiene un correlato financiero devastador. En la última década, el costo del sofoco ha escalado un 229 %, drenando unos 855 millones de dólares anuales de las arcas regionales.
Grandes petroleras y cementeras detrás de olas de calor extremas
La productividad también se evapora bajo el sol. Solo en 2024, las pérdidas laborales por el estrés térmico alcanzaron los 52,000 millones de dólares, golpeando con especial saña a quienes levantan nuestras ciudades y cultivan nuestra tierra: los sectores de la construcción y la agricultura.
Es un círculo vicioso donde el aumento de la temperatura exige mayor refrigeración, lo que a su vez dispara la demanda energética y las emisiones contaminantes.
Adaptación urgente ante el cambio inevitable
La brecha de desigualdad se acentúa con cada grado que sube. Investigadores como Luke Parsons advierten que las naciones con menos recursos son, paradójicamente, las que enfrentarán los mayores aumentos de calor extremo estando menos equipadas para la batalla.
Mientras que en Europa países como Noruega o Irlanda verán cambios porcentuales drásticos en sus días calurosos, en las zonas tropicales y subtropicales la lucha será por la supervivencia socioeconómica básica.
La ventana para actuar se cierra rápidamente. El estudio de la revista Nature Sustainability subraya que la demanda de sistemas de refrigeración será masiva antes de alcanzar incluso el límite de los 1.5° C.
La adaptación ya no es una opción de futuro, sino una necesidad inmediata de planificación urbana y salud pública. El único camino para frenar esta tendencia es el compromiso político hacia las emisiones netas cero, una meta que, hoy más que nunca, define el destino de la educación, la salud y la estabilidad migratoria en todo el continente.
El calor extremo acelera el envejecimiento, revelan estudios
RD bajo la hoguera de un clima sin tregua
Si bien el informe no coloca a los países del Caribe con notas extremas, esta geografía bendecida históricamente por su sol eterno, enfrenta hoy su mayor amenaza existencial y, para la República Dominicana, como parte de la zona, el diagnóstico es severo: no se trata de un simple aumento de temperatura, sino de una transformación radical que pondrá en jaque la salud pública y la estabilidad económica del país.
Si el calentamiento global escala hasta los 2.0 °C, la exposición al calor extremo en las naciones tropicales dejará de ser una incomodidad para convertirse en una trampa vital. El informe advierte que la ubicación geográfica de la isla, cercana al Ecuador, la coloca en una zona de impacto acumulativo peligroso.
A diferencia de los países nórdicos, donde el calor es una anomalía, en Dominicana el fenómeno se suma a una base ya elevada, amenazando con disparar la mortalidad que, según datos recientes, ya ha crecido más de un 100 % en las últimas décadas.
Este panorama sombrío proyecta un colapso inminente en la infraestructura nacional. La demanda de energía para refrigeración será insostenible; el estudio estima que, en apenas cinco años, la instalación masiva de aires acondicionados será una cuestión de supervivencia, presionando un sistema eléctrico ya frágil y acelerando las emisiones contaminantes en un círculo vicioso difícil de romper.
Pérdidas en la economía del sol
El impacto económico será palpable en los pilares que sostienen el Producto Interno Bruto dominicano. La agricultura y la construcción sufrirán una erosión directa debido a la reducción drástica de las horas laborales seguras.
El informe subraya que las naciones en desarrollo, con menos equipamiento tecnológico y financiero, sentirán el golpe mucho antes de que el mundo alcance los límites críticos fijados en los tratados internacionales.
En definitiva, la República Dominicana se encuentra en una encrucijada donde la vulnerabilidad social dicta la urgencia de la acción. Si no se implementan medidas de adaptación que rediseñen nuestras ciudades y protejan a los trabajadores más expuestos, el calor se volverá incompatible con la vida urbana tal como la conocemos.
Diómedes Tejada Gómez
Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com
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