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Investigadores desarrollan un modelo de IA de bajo consumo y alto rendimiento

| | 3 min read
La Universitat Oberta de Catalunya (UOC), han desarrollado un modelo de inteligencia artificial de bajo consumo y alto rendimiento.

Modelo eficiente de la UOC reduce consumo energético y democratiza acceso tecnológico global

La expansión acelerada de la inteligencia artificial ha traído consigo un desafío silencioso pero crítico: su alto consumo energético. Hoy, un centro de datos dedicado exclusivamente a servicios de IA puede demandar tanta electricidad como 100.000 hogares, una cifra que revela el costo oculto del progreso digital. Mientras la tecnología se infiltra en sectores clave de la vida cotidiana, la presión sobre los sistemas energéticos crece a un ritmo inquietante.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los centros de datos ya consumen alrededor del 1,5 % de la electricidad mundial, y de mantenerse la tendencia actual, esa demanda podría duplicarse antes de que termine la década. Frente a este escenario, la pregunta deja de ser cuánto puede hacer la IA y pasa a ser cómo puede hacerlo sin agotar recursos.

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Eficiencia energética como eje tecnológico

En este punto emerge el trabajo de investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), quienes han desarrollado un modelo de inteligencia artificial de bajo consumo y alto rendimiento. Los estudios, liderados por Fernando Sevilla Martínez y Laia Subirats Maté, apuestan por convertir la eficiencia energética en un criterio central del diseño tecnológico, no como un complemento, sino como una prioridad.

La propuesta se basa en redes neuronales de impulsos, sistemas inspirados en el funcionamiento del cerebro humano que procesan información solo cuando es necesario. Este enfoque reduce drásticamente el gasto energético y permite ejecutar modelos avanzados sin depender de grandes infraestructuras ni de la nube.

“La IA no debe ser solo más rápida o más potente, sino sostenible, ética y accesible”, subraya Subirats Maté. Esta visión redefine el papel de la inteligencia artificial, alejándola de la exclusividad corporativa y acercándola a contextos reales con limitaciones técnicas.

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Redes neuronales imitan cerebro humano

El primer estudio, desarrollado junto a la Universitat Autònoma de Barcelona, el Centre de Visió per Computador y el grupo Volkswagen, demostró que estos modelos pueden operar con menos de diez vatios utilizando dispositivos económicos como Raspberry Pi 5 y el acelerador BrainChip Akida

Además, la colaboración entre equipos se logra en tiempo real, con intercambios de datos en menos de un milisegundo y un gasto energético mínimo.

Las implicaciones trascienden lo tecnológico. Esta IA distribuida refuerza la privacidad de los datos, reduce costos operativos y abre oportunidades para escuelas, hospitales y comunidades rurales con infraestructura limitada. En lugar de concentrar poder computacional, la propuesta lo reparte.

Así, la inteligencia artificial comienza a escribir una nueva narrativa: menos dependiente de megacentros energéticos y más alineada con las necesidades sociales. Una tecnología capaz de pensar mejor, consumiendo menos.

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Diómedes Tejada Gómez

Diómedes Tejada Gómez

Comunicador y mercadólogo, editor de DiarioDigitalRD en Nueva York. Contacto: diomedestejada@gmail.com

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