Diplomacia face to face
La diplomacia se nutre de métodos, procedimientos y protocolos
Por Yoarem Monegro
La diplomacia, según el autor clásico Ernest Satow, es “la aplicación de la inteligencia y el tacto en la conducción de los negocios entre Estados por medios pacíficos”.
Este artículo, titulado Diplomacia Face to Face, hace referencia a la confrontación directa, al encuentro cara a cara. Pero surge una pregunta clave: ¿quién tiene realmente la ventaja o la razón en este escenario?
La diplomacia se nutre de métodos, procedimientos y protocolos que deben ser respetados por todas las partes. Quien se aparta de ellos no obtiene ventaja alguna. Este principio no solo aplica al ámbito diplomático, sino también al político, al sector público y al privado.
Hace algunos meses presentamos el artículo El arte de la diplomacia, cuya lectura recomendamos nuevamente. La diplomacia se aplica en todos los espacios: los protocolos deben respetarse y la prudencia debe mantenerse para garantizar coherencia y equilibrio.
Partidos políticos y corrupción
Reconocemos que, en la era de la inteligencia artificial, del inmediatismo y de la imposición del poder, algunos enfoques parecen haber variado. Sin embargo, las reglas no están diseñadas para romperse.
En un face to face, elementos como la construcción de confianza, la negociación efectiva y el entendimiento interpersonal deben mantenerse como pilares fundamentales.
¿Quién gana y en qué escenario?
Desde la antigüedad se ha dicho que quien va a casa ajena a pelear, pierde. Una de las reglas básicas del protocolo es que quien llega debe someterse a las normas del anfitrión, porque en cada espacio es el anfitrión quien ejerce el control.
Imágenes iguales en nueva cédula y el pasaporte de dominicanos
La Biblia, en el libro de Proverbios, ofrece enseñanzas valiosas sobre conducta, respeto y prudencia, principios que también forman parte del protocolo y la diplomacia. No sentarse antes que el anfitrión, respetar los turnos, guardar compostura: son normas que heredamos tanto de la tradición cultural como del comportamiento social cotidiano.
En esencia, quien llega no impone las reglas del juego.
Hemos observado un intenso bombardeo en redes sociales sobre temas políticos, diplomáticos e incluso asuntos de Estado. Ante esto, es importante recordar que quien ha sido convocado a una reunión debe acudir con disposición a escuchar, participar con respeto y actuar con coherencia.
Es plenamente consciente de que quien convoca controla los tiempos, los espacios, las pausas, las intervenciones y, sobre todo, la posibilidad real de negociar.
Los invitados pueden presentar propuestas valiosas, pero eso no implica que puedan ejercer autoridad sobre quien los recibe. En este contexto, no aplica aquello de que “la función mata rango”: el anfitrión está en su terreno y, por tanto, tiene ventaja.
El secuestro de Nicolás Maduro
Anunciar con anticipación lo que se propondrá, fijar agendas públicamente o declarar que una reunión será un éxito antes de celebrarse puede resultar riesgoso. A veces funciona como estrategia mediática, pero suele tener corta duración y termina perdiendo credibilidad.
Recordemos que, según el método Harvard de negociación, el mejor resultado es siempre el modelo ganar-ganar.
Reconocer y respetar los espacios, las autoridades, las investiduras, las funciones y los roles es parte esencial del protocolo y, por ende, de la diplomacia.
El respeto en un face to face se percibe. Defender lo incoherente o discutir sin fundamento solo conduce a la pérdida de tiempo. El verdadero ganador es quien no se traiciona a sí mismo, quien actúa con madurez y comprensión de su rol.
No importa el cargo que se ocupe: los espacios se posicionan a favor de quien ejerce la diplomacia con inteligencia. En un face to face no hay que demostrar superioridad, sino saber escuchar, especialmente al dueño del espacio.
¿Por qué? Porque quien convoca ya posee la información necesaria. El encuentro es, muchas veces, solo un acto formal para poner en común los puntos entre las partes.
Finalmente, no menos importante, está la presentación personal. Vestir con sobriedad en un face to face es más elegante y más diplomático que recurrir a lo llamativo. Los colores estridentes reflejan desconocimiento del entorno. La neutralidad en el vestir también es cultura, también es protocolo, también es diplomacia.
La diplomacia face to face se aplica en todos los ámbitos de la vida.
@yoaremmonegro
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