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Leonel Fernández apuesta al diálogo, no a la fuerza, para Venezuela

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El expresidente critica la intervención militar y apela a la Carta de la ONU para resolver la crisis.

Santo Domingo.- La voz del expresidente Leonel Fernández y líder de la Fuerza del Pueblo (FP), se alzó este jueves con un mensaje claro y contundente: la solución para Venezuela no pasa por la fuerza, sino por el diálogo y el estricto respeto al derecho internacional. Fernández rompió su silencio frente a la reciente operación militar estadounidense en territorio venezolano, un evento que, según sus palabras, "aún continúa en proceso de evolución".

Desde el primer párrafo, Fernández fue directo. Sustentó la necesidad imperiosa de "evitar cualquier derramamiento de sangre que afecte al pueblo venezolano" y abogó por una salida construida sobre consensos. "Aspiramos a que por medio del diálogo se pueda arribar a una paz duradera", declaró, estableciendo la convivencia civil como premisa fundamental para el progreso.

Pero su análisis no se quedó en la coyuntura militar. Fernández fue atrás en el tiempo, hasta el núcleo de lo que él considera el detonante de la escalada actual: la crisis de legitimidad de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 en Venezuela. "En las que participé como observador electoral", recordó, para luego revelar detalles de aquella misión.

Explicó que, tras consultar con expertos de la ONU, el Centro Carter y asesores clave como el ex canciller brasileño Celso Amorim, su conclusión fue que no se podía proclamar un triunfo oficialista en Venezuela al no presentarse las actas de escrutinio. Su recomendación final, entonces, fue clara: poner en el centro "un genuino y productivo diálogo político interno entre los propios venezolanos".

"Podemos decir, con toda modestia, que fuimos de los primeros en diagnosticar la crisis de legitimidad… y haber ofrecido un camino de diálogo", afirmó. Su convicción es que, de haberse acogido aquella propuesta pragmática, apoyada por otros observadores, "no se habría llegado a las circunstancias actuales".

Con tono firme, el líder político trazó una línea divisoria. Mientras algunos, dijo, hablan de democracia sin mencionar soberanía o libre determinación, la Fuerza del Pueblo ha asumido esos principios "desde la génesis misma del conflicto". Reivindicó su historial democrático en República Dominicana —tres períodos sin modificar la Constitución para perpetuarse— y lamentó que el país haya perdido bajo el gobierno actual el rol de "Capital de la paz" que supo tener.

El discurso se ancló entonces en el marco jurídico internacional. Fernández citó extensamente la Carta de las Naciones Unidas, en especial su artículo 2, que obliga a los estados a dirimir controversias por medios pacíficos y a abstenerse de usar la fuerza.

“Nunca estará de más recordar las hermosas palabras… 'practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos'", reflexionó, leyendo el preámbulo de 1945.

También mencionó la Carta de la OEA y su defensa de la soberanía. Alertó, con la mirada puesta en la historia del Caribe —esa "frontera imperial" que describió Juan Bosch—, que las nuevas tensiones geopolíticas "amenazan nuevamente el porvenir de nuestras naciones".

Fernández no estaba solo en su llamado. En su exposición, recogió el eco de voces globales coincidentes: la preocupación del Papa por los más pobres y la soberanía; la advertencia del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, sobre el precedente peligroso; el llamado a la desescalada de la Unión Europea y España.

Y, crucialmente, destacó el rechazo frontal de potencias regionales en el Consejo de Seguridad. Brasil tachó la intervención de "flagrante violación"; México la condenó como un golpe al multilateralismo; Chile y Panamá reafirmaron los principios de integridad territorial y solución pacífica. "Aunque preciso es reconocer que… no hubo unanimidad", acotó con rigor.

La autoridad de Fernández para hablar de Venezuela viene de lejos. Repasó casi un cuarto de siglo de esfuerzos: mediador invitado por el Centro Carter en 2002, jefe de la misión de observación de UNASUR en 2015, facilitador junto a un enviado papal en 2017, y observador nuevamente en 2024. "Nuestro papel… ha sido el de alguien que ha actuado siempre, de manera desinteresada, en favor de la paz", sostuvo.

Esa historia, concluyó, es un modo de honrar la deuda con un país que acogió a Duarte y apoyó la lucha contra la dictadura de Trujillo. Por eso, su llamado final es a la "sensatez, la tolerancia y el diálogo" para que en Venezuela vuelva a resplandecer "la llama de la libertad, la justicia y la democracia".

Mientras tanto, cerró con un guiño a la realidad local, expresando su esperanza de que en el 2026 el pueblo dominicano pueda disfrutar de progreso y que el gobierno enfrente con eficacia el alto costo de la vida, los servicios públicos y la inseguridad. Un recordatorio de que, aunque la mirada esté puesta en la crisis del vecino, los desafíos en casa no pueden esperar.

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José Tejada Gómez

José Tejada Gómez

Estudió en la Universalidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Periodista, fundador y director de DiarioDigitalRD. Ex presidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y de la Asociación de Cronistas de Arte (Acroarte) Contacto: josetgomez@diariodigitalrd.com

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