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El cáncer de mama "madruga" cuando el reloj biológico se rompe

| | 3 min read
Alterar los ritmos circadianos no solo acelera la aparición del cáncer de mama, sino que lo vuelve mucho más agresivo y letal.
Un reciente estudio de la Universidad Texas A&M ha puesto sobre la mesa una realidad inquietante: alterar los ritmos circadianos —nuestro reloj interno— no solo acelera la aparición del cáncer de mama, sino que lo vuelve mucho más agresivo y letal.

La alteración del sueño debilita las defensas y acelera tumores agresivos

Dormir a deshoras no es solo una cuestión de cansancio; es una brecha en nuestra seguridad biológica. Un reciente estudio de la Universidad Texas A&M ha puesto sobre la mesa una realidad inquietante: alterar los ritmos circadianos —nuestro reloj interno— no solo acelera la aparición del cáncer de mama, sino que lo vuelve mucho más agresivo y letal.

La investigación, publicada en Nature Oncogen y recoge Europa Press, comparó dos grupos bajo condiciones distintas. Mientras que los sujetos con horarios normales desarrollaron signos de la enfermedad alrededor de la semana 22, aquellos sometidos a ciclos de luz caóticos mostraron tumores apenas a las 18 semanas. 

Pero la velocidad no fue lo único alarmante. Estos tumores tenían una facilidad pasmosa para colonizar los pulmones, el escenario que todo paciente y oncólogo teme.

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Un sistema inmune bajo anestesia

Lo que este equipo de científicos ha descubierto va más allá de un simple crecimiento acelerado. La doctora Tapasree Roy Sarkar, directora del estudio, explica que el descontrol horario actúa como un freno para nuestras defensas. 

El cuerpo no solo deja de atacar al tumor, sino que el tejido mamario sano cambia su estructura, volviéndose "cómplice" y facilitando que las células malignas sobrevivan y se propaguen.

El hallazgo clave es una molécula llamada LILRB4. En condiciones normales, esta proteína es la encargada de evitar inflamaciones excesivas, actuando como un regulador necesario. Sin embargo, cuando el ritmo circadiano se rompe, esta molécula se convierte en un "interruptor de apagado" del sistema inmune. El cáncer, literalmente, aprovecha este descuido para desactivar nuestras defensas.

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La esperanza en el "interruptor"

La buena noticia es que los investigadores han logrado desactivar este punto de control. Al intervenir sobre la molécula LILRB4, consiguieron que el entorno del tumor fuera menos hostil para las defensas naturales, frenando la metástasis incluso en condiciones de sueño alterado.

Este avance es vital en un mundo que no se detiene. Para quienes trabajan en turnos rotativos, vuelos nocturnos o sufren de insomnio crónico, entender que el cáncer "marca el tiempo" es el primer paso para nuevas terapias. 

"Si tu reloj interno se altera, el cáncer se aprovecha, pero ahora hemos encontrado una forma de combatirlo", sentencia Sarkar. El objetivo ahora es convertir este descubrimiento en tratamientos reales que protejan a quienes, por necesidad o estilo de vida, viven a contrarreloj.

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