Lula, México y Boric condenan el ataque de EE. UU. a Venezuela
Lula y México critican la captura de Maduro y el uso de la fuerza
La incursión militar de Estados Unidos en Caracas, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, ha provocado una fractura diplomática inmediata en América Latina. Mientras algunos sectores celebran la caída del chavismo, los gobiernos de Brasil, México y Chile han alzado la voz para advertir que el uso de la fuerza y los bombardeos sobre territorio venezolano representan un precedente peligroso que pone en jaque la estabilidad de todo el continente.
Brasil: El temor a la "ley del más fuerte"
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, fue de los más tajantes al calificar la operación como una afrenta gravísima a la soberanía regional. Para Lula, la detención de un mandatario mediante una intervención militar extranjera no es un acto de justicia, sino una violación directa del derecho internacional que "cruza una línea inaceptable".
El líder del gigante sudamericano advirtió que este episodio podría marcar el inicio de una era de caos global donde el multilateralismo quede enterrado bajo la voluntad del país con más poder bélico. Lula, que ha intentado en diversas ocasiones mediar en la crisis venezolana, recordó que estas acciones traen a la memoria los episodios más oscuros de la interferencia extranjera en América Latina, amenazando la integridad de la región como una zona de paz.
México y la defensa de la soberanía
Desde la Ciudad de México, el tono fue de profunda preocupación. El Ministerio de Exteriores no solo condenó el ataque contra el Gobierno y el pueblo venezolano, sino que puso el foco en un detalle que agrava la tensión: la captura de Cilia Flores, esposa de Maduro, junto al mandatario. El gobierno mexicano, fiel a su tradición de no intervención, señaló que esta acción unilateral pisotea los principios de la Carta de la ONU.
Para México, la estabilidad regional está ahora en la cuerda floja. La Cancillería insistió en que el diálogo y la negociación siguen siendo las únicas vías legítimas para resolver diferencias políticas. En su comunicado, instaron a las Naciones Unidas a actuar de inmediato para frenar una escalada de violencia que, según advierten, podría derivar en una confrontación de dimensiones impredecibles para el vecindario latinoamericano.
Chile apuesta por la salida diplomática
Gabriel Boric, quien ha mantenido una postura crítica hacia la gestión de Maduro en el pasado, no dudó en condenar el ataque militar estadounidense. Para el presidente chileno, el fin no justifica los medios si estos implican el uso de la fuerza contra la integridad territorial de un Estado soberano.
Boric reafirmó que la crisis venezolana debe tener una salida pacífica y sin violencia. "El apoyo del multilateralismo, y no la injerencia extranjera, es el camino", sentenció el mandatario, sumándose al bloque que exige respetar el derecho internacional por encima de las soluciones de fuerza.
Este rechazo en bloque de las principales potencias de la región abre una nueva etapa de incertidumbre política. Mientras Washington consolida su operación, el tablero diplomático latinoamericano se prepara para una de las disputas más intensas de los últimos tiempos en el seno de los organismos internacionales.
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