Skip to content
DiarioDigitalRD

Las 28 semanas de presión de EEUU que llevaron al ataque en Venezuela

Vista de uno de los ataques en la madrugada de este sábado en Venezuela.

| | 4 min read
Cuba identifica a los 32 caídos en el ataque a Venezuela
Caracas, 03/01/2026.- Vista de las calles de Caracas tras varias detonaciones y explosiones en la madrugada de este sábado, en unos momentos en que Venezuela ha denunciado "amenazas" del Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el despliegue militar en el Caribe y las advertencias de ataques terrestres. EFE/Miguel Gutiérrez

De las amenazas por narcotráfico a la captura de Maduro tras una escalada militar sostenida

La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos contra Venezuela este 3 de enero, que ha culminado con la captura del presidente Nicolás Maduro, no fue un movimiento improvisado. Es el desenlace de una estrategia de presión sostenida durante 28 semanas, marcada por amenazas públicas, despliegues militares inéditos, sanciones económicas y acciones directas en tierra, mar y aire. Todo bajo un discurso oficial centrado en la lucha contra el narcotráfico, aunque con un objetivo político nunca del todo oculto: forzar un cambio de régimen en Caracas.

El primer aviso llegó hace siete meses desde Washington. Altos cargos de la Administración estadounidense comenzaron a vincular de forma directa al Gobierno venezolano con redes internacionales de tráfico de drogas, recoge en un reporte de este sábado Europa Press.

El tono fue subiendo rápidamente y las advertencias se tradujeron en hechos cuando EEUU desplegó en el mar Caribe el mayor operativo militar visto hasta la fecha en la zona. Al frente de la flota, el portaaeronaves USS Gerald Ford, el más grande y avanzado de la Armada estadounidense, acompañado por buques de combate y apoyo logístico.

Desde Caracas, la respuesta fue inmediata. El Gobierno de Maduro decretó la movilización de milicianos, un sistema que implica el armamento de civiles para una eventual “fase de lucha armada” en caso de agresión extranjera. El mensaje era claro: Venezuela no se quedaría de brazos cruzados ante una intervención.

La escalada dio un nuevo salto con los ataques estadounidenses contra supuestas embarcaciones del narcotráfico. Según datos ofrecidos por Washington, más de 30 barcas fueron bombardeadas en operaciones navales, con un balance oficial de al menos 112 muertos.

Estas acciones provocaron una fuerte reacción de organizaciones de derechos humanos, que denunciaron posibles ejecuciones extrajudiciales. Uno de los episodios más controvertidos fue un segundo bombardeo contra una embarcación cuyos ocupantes ya estaban heridos y a la deriva, una actuación que podría vulnerar las leyes internacionales del mar.

Poco después, el Departamento de Estado dio un paso más al declarar al llamado Cartel de los Soles como “organización terrorista extranjera”. Según EEUU, esta estructura criminal estaría vinculada al entorno del poder venezolano y mantendría relaciones con otros grupos como el Tren de Aragua o el Cártel de Sinaloa. Washington sostuvo que estas organizaciones representan una amenaza directa para su seguridad nacional.

El siguiente frente fue el espacio aéreo. El 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió una alerta instando a las aerolíneas a extremar precauciones al sobrevolar Venezuela por riesgos de interferencias y seguridad. Varias compañías suspendieron vuelos y Caracas respondió retirando permisos a aerolíneas como Iberia, Turkish Airlines, Avianca o Latam Colombia.

El 1 de diciembre, Donald Trump endureció aún más el pulso al anunciar el cierre total del espacio aéreo venezolano. La decisión llegó días después de una llamada telefónica entre Trump y Maduro que, según ambos, fue correcta pero sin avances reales. “Fue una llamada”, zanjó Trump. Maduro habló de un tono respetuoso, incluso cordial. No hubo acuerdo.

La economía venezolana recibió otro golpe clave con las incautaciones de petroleros. El 10 de diciembre, la Guardia Costera de EEUU confiscó el buque Skipper con crudo venezolano en el Caribe. Días después, Washington decretó el bloqueo total de petroleros con origen o destino Venezuela. El segundo buque incautado fue el Centuries, y un tercero, el Bella 1, logró evitar el abordaje tras una persecución en aguas del Atlántico.

El petróleo representa cerca del 90% de los ingresos del Estado venezolano. El mensaje era inequívoco: asfixiar financieramente al país. Todo ello en un contexto en el que Estados Unidos no reconoce a Maduro como presidente legítimo tras las elecciones del 28 de julio de 2024, cuyos resultados considera fraudulentos.

La oposición, encabezada por Edmundo González y María Corina Machado, recibió respaldo explícito de Washington. Ambos abandonaron el país, Machado con apoyo estadounidense para viajar a Noruega, donde recibió el Premio Nobel de la Paz.

Sobre Maduro pesaba desde 2020 una acusación formal en el Distrito Sur de Nueva York por narcotráfico y corrupción, además de una recompensa de 50 millones de dólares por su captura. La operación militar de este sábado cierra así un ciclo de presión progresiva que ha llevado la confrontación entre Washington y Caracas a un punto sin retorno, con consecuencias aún imprevisibles para Venezuela y la región.

Share:

Artículos relacionados