La Batalla de Palo Hincado
La amalgama de dominicanidad, que expresa Manuel Arturo Peña Batlle, existía ya en 1605, incorporaba a negros, mulatos, cobrizos, etc.
El ocho (8) de noviembre de 1808, tuvo lugar la Batalla de Palo Hincado cuando
dominico-españoles dirigidos por Juan Sánchez Ramírez buscaban expulsar a los franceses
que desde 1802 ocupaban la parte española de la isla conocida entonces como La
Española y que hoy ocupan las repúblicas de Haití y de la República Dominicana. Esta
fecha es importante en la historia nacional porque nos retrotrae a un momento de nuestra
historia en que todavía el sentimiento nacional de identidad no era mayoritariamente
Dominicanismo si no que, por el contrario, la mayoría se sentía español por lo que entendían
que su lealtad debía manifestarse en favor de la corona del Reino de España.
Dicho de otro modo, no les importaba que el gobernador francés, Ferrand, estuviere
haciendo un buen gobierno, les importaba expulsarlos de la isla como en efecto ocurrió,
como consecuencia de dicha batalla ganada por los dominico-españoles al ocupante
francés. Por tanto, esta fue nuestra primera batalla épica digna de ser conmemorada junto a
la salida de las tropas francesas al año siguiente y el retorno a la hispanidad. Así el tercer
gran acontecimiento patrio fue la independencia del primero de enero de 1821 proclamada
por José Núñez de Cáceres en acto constitutivo de Estado o constitución en esta misma
fecha. Estos acontecimientos merecen ser recordados porque, como se dice, a menudo.
Somos una nación en transición, una nación que no se conoce a si misma y, que, por tanto,
requiere encontrarse a sí misma.
La amalgama de dominicanidad, que expresa Manuel Arturo Peña Batlle, existía ya en 1605,
incorporaba a negros, mulatos, cobrizos, etc., que habían nacido en la isla y sé
consideraban no solo habitantes de ella, sino dueños o nacionales de la misma, por tanto,
luchaban contra toda incursión de piratas herejes en ella. Ciertamente, ingleses y haitianos
colaboraron en la expulsión de los franceses en 1808 y 1809, por razones diferentes, los
hatianos querían la salida de los españoles con el objeto de allanar el camino para ocupar
ellos el suelo nacional como ocurriría luego en el año de 1822. Los ingleses pretendían y, en
efecto lograron, poseer las mismas facilidades que tendrían los españoles en los puertos y
las atarazanas nacionales, como en efecto la obtuvieron.
No era momento todavía de abolir la esclavitud por varias razones, primero el modo de
producción de plantación no existía del lado español, ni era necesario en los hatos
dominicanos porque desde hacía mucho tiempo, la hoy República Dominicana o parte
Española de la isla, era tierra de libertades para los africanos del Oeste de la isla, es decir
los africanos esclavizados en el Oeste de la isla, se hacían libres en convivencia con los
colonos o criollos españoles desde que cruzaban hacia la parte Este. Esto se debió a la
escasez de mano de obra en los hatos, por tanto, el régimen esclavista tan duro en el Oeste
no se conoció en el Este más que como prejuicio que no todos practicaban.
Ahora bien, el papel determinante en el auxilio a los dominico-españoles de entonces, lo
jugaron tropas españolas provenientes de Puerto Rico. A la sazón, también colonia de
España. Este dato es interesante porque permite entender cuál era el ambiente político
reinante en aquella página de la historia nacional. Particularmente, el hecho de que una de
las consecuencias de la expulsión de los franceses de la parte española de la isla llamada
también Santo Domingo, consiste en que, dominico-españoles, son quienes finalmente
logran expulsar a los franceses y, a la vez, dejar sin efecto el Tratado de Basilea de 1795,
cuando menos en lo que al territorio dominicano se refiere.
Esto lo decimos porque algunos pretenden afirmar que Haití, en tanto y cuanto segunda
colonia americana en liberarse de una metrópoli europea, es la dueña de la isla. Basando
su argumentación, precisamente, en que expulsaron a los franceses cuando en realidad
ellos lograron tal empresa en lo que se refiere al Oeste de la isla, más no en lo referente a la
parte Este de la misma.
Hecha esta salvedad, queda claro que, el territorio que hoy ocupa República Dominicana
tiene por base jurídica, conforme al derecho internacional, la batalla de Palo Hincado y la
consecuente dejada sin efecto del Tratado de Basilea por gestión de los ingleses ante los
franceses. Por tanto, la República Dominicana ganó su espacio en el escenario de las
naciones del mundo conforme a luchas propias que libró, no como dádiva de nadie. Así
como se expulsó a los franceses en Palo Hincado, se expulsó a los españoles en 1821.
Ahora bien, ciertamente, la invasión haitiana de 1822 echó por tierra la anhelada
independencia, pero, desde el punto de vista jurídico, en 1821 quedó conformado el Estado
Nación entonces llamada oficialmente Haití Español.
Esto es: se aprobó un acta constitutiva y se crearon las principales estructuras del Estado y
un gobierno, el cual, ciertamente, no se perfeccionó completamente porque se esperaba
perfeccionarlo con su unión con la Gran Colombia, la cual, proclamada por Simón Bolívar a
finales de noviembre de 1821, no estaba madura para asumir asuntos deliberativos y
constitucionales. Circunstancia que aprovechó Haití para anexarse la parte española, pero
esta última acción ocurrió con posterioridad, por tanto, con mucha precisión, los autores del
Manifiesto del 16 de enero de 1844, hablan de “separación” y no de independencia, es
decir, tienen claro que la independencia nacional se operó en 1821. Es decir, nos
independizamos de España y no de otro Estado emergente porque en aquel entonces las
guerras de independencias operaban contra metrópolis europeas, no contra estados en
proceso de liberación.
Lo que sí ocurría de ordinario, era que las excolonias, se colaboraban, mutuamente, frente
al objetivo común de todas ellas: enfrentar a su respectiva metrópoli. Esta era la
contradicción antagónica, las demás contradicciones eran no antagónicas. Es decir,
susceptibles de ser conciliadas.
En el caso dominico-haitiano esto no fue posible porque el constitucionalismo haitiano era
racista, su constitución establecía como condición prima facie para obtener la nacionalidad
haitiana, el color de la piel, circunstancia que era imposible cumplir para los habitantes del
Este no solo en color, sino también en idioma, religión y cultura. Por eso la fusión de los dos
estados fracasó y dio lugar a la separación. Por tanto, la desunión vino del lado Oeste, no
como se dice hoy en día, sin base histórica, que quienes se opusieron fueron los
dominicanos. La realidad es que desde la llegada de los españoles, esta ha sido una tierra
de libertades para todos, lo fue durante el colonialismo, lo es bajo la república y así lo sigue
siendo para los habitantes del Oeste y de todo el mundo. DLH-30-11-2025
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