Gorilas hembras desafían a los machos: el tamaño no lo es todo
Un estudio revela que incluso con gran diferencia física, ellas logran imponerse
En el imaginario popular, un macho de gorila impone respeto solo con su tamaño. Espalda ancha, colmillos imponentes y una fuerza capaz de aplastar cualquier desafío. Sin embargo, la ciencia acaba de poner un matiz importante: el tamaño no lo es todo.
Un nuevo estudio del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y la Universidad de Turku revela que, en los gorilas de montaña, las hembras no siempre están en una posición subordinada. Al contrario: tienen margen para imponerse, incluso frente a machos más grandes y fuertes.
La idea de que el poder social en mamíferos está siempre en manos masculinas empezó a tambalear hace más de medio siglo, cuando se descubrió que hembras de hiena moteada y algunas especies de lémures dominaban a los machos. Desde entonces, la lista de excepciones ha ido creciendo. Este nuevo trabajo sugiere que los gorilas, pese a su fuerte sesgo físico hacia los machos, no son una excepción tan marcada como se pensaba.
“Queríamos comprobarlo porque en gorilas las diferencias físicas son extremas, pero las hembras pueden elegir con quién reproducirse. Ese detalle, en primates, suele ir asociado a mayor poder femenino”, explica Nikos Smit, autor principal e investigador postdoctoral en ambas instituciones.
El estudio se basa en tres décadas de observación de cuatro grupos de gorilas de montaña salvajes. El hallazgo central es claro: casi todas las hembras de grupos con varios machos logran dominar, al menos, a uno de ellos.
El pulso por el poder
Las cifras llaman la atención. Aunque pesan la mitad que un macho, las hembras ganan uno de cada cuatro conflictos y dominan a uno de cada cuatro machos no alfa. ¿Por qué? Una hipótesis es que los machos alfa respaldan a las hembras cuando estas se enfrentan a otros machos. Otra, que los machos secundarios prefieren ceder terreno para asegurar su permanencia en el grupo. Además, las hembras dominantes acceden primero a ciertos recursos alimenticios, rompiendo la creencia de que machos y hembras compiten por cosas distintas.
Martha Robbins, directora del proyecto de investigación en Bwindi, subraya que las hembras pueden superar en rango a machos mucho más grandes, tanto jóvenes como adultos. Esto indica que las relaciones de poder no dependen únicamente de fuerza bruta o masa corporal.
Más que un asunto de gorilas
Este trabajo no solo cambia la percepción sobre los gorilas, sino que abre interrogantes sobre cómo interpretamos las relaciones de poder en otras especies, humanos incluidos. Si en el gran simio con mayor diferencia física entre sexos el poder femenino encuentra espacio para imponerse, quizá el dominio masculino no sea una consecuencia inevitable de la biología.
En el espectro que va de los bonobos, donde las hembras llevan la batuta, a los chimpancés, con un fuerte sesgo masculino, los gorilas ocupan un punto intermedio. Y ahí, según la evidencia, ellas también saben hacerse escuchar… y respetar.
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