La inversión extranjera se mueve hacia economías más ágiles
Malta, Singapur y Eslovaquia lideran un año de giros inesperados en la IED
Santo Domingo.- En 2024, la geografía del capital global se constituyó en un terremoto. La inversión extranjera directa (IED), ese movimiento de confianza y proyección económica, dejó claro que no todo se trata de tamaño: las economías más pequeñas y estratégicas están ganando terreno frente a gigantes que antes parecían intocables, de acuerdo a datos divulgados por https://www.bestbrokers.com/.
Estados Unidos sigue en la cima, con 387.900 millones de dólares recibidos, un 11,2 % más que el año anterior. Sin embargo, cuando se mide por inversión per cápita, la primera potencia cae al puesto 18, con apenas 1.141 dólares por habitante. En ese ranking, Malta se lleva la corona con una cifra impresionante: 74.035 dólares por ciudadano, un salto del 69,1 % respecto a 2023.
Singapur y Hong Kong, que completan el podio en términos absolutos tras EE. UU., también destacan en inversión per cápita, con 25.169 y 15.554 dólares, respectivamente. Ambos mantienen su atractivo gracias a políticas fiscales competitivas, posiciones estratégicas y una infraestructura de primer nivel. El caso de Singapur es particularmente llamativo: 152.000 millones de dólares en total, en un país de apenas seis millones de personas.
En Europa continental, Francia marcó un hito: 55.440 millones de dólares, lo que supone un aumento del 530 % en solo un año. Alemania, con 47.600 millones, y Malta, con 42.500 millones, completan el grupo de mayor atracción de capital. Dinamarca y Suecia, con poblaciones reducidas, están captando inversiones millonarias vinculadas a energías limpias y tecnología avanzada.
Eslovaquia, de la fuga a la avalancha de capital
El caso más sorprendente es el de Eslovaquia, que pasó de una salida neta de 327 millones en 2023 a captar 3.580 millones en 2024. Un crecimiento del 1.193 % que, según analistas, responde a inversiones industriales a gran escala y a la reestructuración de sectores exportadores clave.
En el otro extremo, Bélgica sufrió una caída de vértigo: -1.181 % en la IED, con más de 35.000 millones de dólares en salidas, lo que sugiere desinversiones significativas y una pérdida de confianza a corto plazo.
Más allá del tamaño del PIB
La IED no solo mide quién atrae más dinero, sino cómo y dónde fluye el capital. Brasil, por ejemplo, recibió 72.000 millones de dólares, lo que lo coloca cuarto en el ranking absoluto, pero su inversión per cápita es baja: apenas 335 dólares. Algo similar ocurre con China e India, cuyas poblaciones masivas diluyen el impacto de la inversión entrante. China, además, registró un desplome del 64 %, lo que refleja un cambio estratégico hacia la autosuficiencia y un menor interés en depender de capital extranjero.
Vietnam e Indonesia, en cambio, están aprovechando el momento para posicionarse como centros clave de manufactura y tecnología: el primero en electrónica, el segundo en la cadena de suministro de vehículos eléctricos. Ambos atraen inversiones crecientes que buscan diversificar riesgos y reforzar la seguridad de las cadenas de suministro globales.
Las islas que juegan en las grandes ligas
La alta inversión per cápita de pequeños estados insulares como Antigua y Barbuda o San Cristóbal y Nieves confirma que, con políticas fiscales atractivas y sectores de nicho, es posible recibir capital extranjero muy por encima de lo que sugerirían su tamaño y economía interna. En muchos casos, la clave está en convertirse en plataformas financieras o tecnológicas especializadas.
Cuando la IED es negativa
La inversión extranjera negativa —cuando sale más dinero del que entra— puede sonar a catástrofe, pero no siempre lo es. En países como Suiza, obedece en gran parte a la repatriación de beneficios por razones fiscales. En Bélgica y Hungría, se vincula más a reestructuraciones empresariales y a la incertidumbre regulatoria dentro de la Unión Europea.
Otros, como Rusia, sufren la salida de capital por las sanciones y la tensión geopolítica, mientras que naciones dependientes de la inversión como Estonia o Trinidad y Tobago ven acentuada su vulnerabilidad ante la volatilidad global.
Lo que buscan hoy los inversores
El capital ya no se mueve únicamente hacia donde hay mayor rentabilidad inmediata. Las prioridades incluyen estabilidad política, Estado de derecho, mano de obra cualificada, infraestructura sólida y conectividad digital. El interés por energías limpias, tecnología punta y cadenas de suministro seguras está reconfigurando el mapa.
Como resume Paul Hoffman, de BestBrokers, “ya no basta con ser grande; hay que ser ágil, seguro y estar alineado con las tendencias globales”. Y 2024 lo confirma: la inversión extranjera está girando hacia economías que cumplen esas condiciones, aunque no aparezcan en los primeros puestos por tamaño económico.
El dinero, en definitiva, sigue al futuro. Y ese futuro, para muchos inversores, se está construyendo hoy en países pequeños pero estratégicos, más allá del radar tradicional.
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