Verdades del Himno
Quisqueyanos valientes, alcemos nuestro canto con viva emoción (pero algunos tipos ya no se emocionan), y del mundo a la faz ostentemos nuestro invicto glorioso pendón (pero sólo lo ostentamos en los desfile militares). Salve el pueblo que, intrépido y fuerte, a la guerra a morir se lanzó (pero quienes lo lanzan se quedan en la retaguardia), cuando en bélico reto de muerte sus cadenas de esclavo rompió (pese a todo). Mas Quisqueya, la indómita y brava, siempre altiva la frente alzará (pese a las ofensas); que si fuere mil veces esclava, otras tantas ser libre sabrá (a pesar de sus déspotas, esa ha sido siempre la esperanza).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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