Ministros, a grajearse
Este paisito tiene el Distrito Nacional y 32 provincias, todas con carencias de esto o aquello. Desde la Capital hasta el punto más lejano se llega en menos de cuatro horas. Hablar con la gente aquí, allá o acullá, es lo que permite conocer cada realidad, cada carencia, cada aspiración. Visitar en mangas de camisa, cualquier día (y no sólo el domingo), éste o aquél lugar del país, orienta al alto funcionario mejor que un frio informe tecnocrático. Hacer que el Gobierno se haga sentir cada día en todo espacio territorial es deber de cada Ministro… (Para que Luis Abinader no sea el único, como hasta ahora, que se grajea donde sea con la gente).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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