Latente avalancha haitiana
El tema es complejo. Amerita sangre fría y adecuada y prudente asesoría, sin estridencia extremista.
Latente la posibilidad de una avalancha haitiana hacia el lado oriental de la isla debido al terror y desplazamientos generados por grupos armados con controles territoriales, la firmeza norteamericana de continuar la deportación de indocumentados, en lo adelante sin caballos y látigos, y la advertencia del primer ministro Ariel Henry de que “las migraciones continuarán” mientras existan áreas de prosperidad y precariedades extremas en el mundo.
El presidente Luis Abinader, en su discurso ante la 76 asamblea general de las Naciones Unidas, instó a la comunidad internacional pasar de los seminarios a la acción y compromisos serios ante la crisis en Haití, que dijo es una amenaza a la paz regional, sin respuesta interna y “jamás solución dominicana”.
El viernes último en La Vega, Abinader reiteró la urgencia de auxiliar a Haití y anunció para mañana la reunión del Consejo Nacional de Migración para la adopción de medidas especiales, además del emplazamiento actual de más de 8 mil miliares en la frontera.
El clamor presidencial se da en el contexto del agravamiento de la situación haitiana, luego del asesinato de su presidente, la imposibilidad de realizar elecciones, el escalamiento de la violencia. Además, la violenta reacción de autoridades norteamericanas al detener y deportar haitianos que intentaron ingresar ilegalmente por la frontera con México. Otros miles están apostados en este país y en camino desde ciudades centroamericanas, empero, solo Panamá y Costa Rica apoyaron el gesto dominicano,
El momentum debería facilitar una solución o compromisos mayores y sostenidos para auxiliar al vecino más allá de los discursos, ya que países de la región estrenan lo que República Dominicana ha tratado de explicar al mundo durante años, sin la comprensión debida y por el contrario reproches, serias acusaciones y hasta sanciones absurdas.
Ya no es “un problema entre negros y mulatos de una isla a quienes se les calma con 32 sacos de arroz”, sino que afecta países de Suramérica), Centroamérica y Norteamérica.
La ONU, OEA y Unión Europea, como órganos, y las grandes potencias que las controlan en forma individual, han fracaso en sus “fórmulas” para Haití y ahora actúan desde la distancia y través de sus representantes en Puerto Príncipe e impulsan acuerdos, sin zambullirse en soluciones de hondo calado y sostenibles, como reclama el mandatario dominicano.
Grandes y pequeños no los quieren en sus territorios y lo que ha molestado son las terribles imágenes de vaqueros que cazaban haitianos que recorrieron el mundo, las que evitarán para no causar alarmas y falsos sonrojos.
“Este problema de los migrantes debe recordarnos que los seres humanos, padres y madres siempre huirán de la miseria y los conflictos, y buscarán ofrecer mejores condiciones de vida a sus hijos”, advirtió el sábado Henry, un día después de la suspensión de la firma de un acuerdo político, avalado por representantes externos, ante la renuncia del enviado especial estadounidense Daniel Foote, que alegó trato inhumano de su gobierno contra haitianos en Del Río, Texas.
El pacto aplazaría las elecciones para finales del año 2022 (imposible realizarlas este año), lo que implica continuación de la inestabilidad y el control violento de bandas armadas que ahuyentarán a ciudadanos de centros urbanos y dificultará la permanencia de los forzados a regresar.
¿Se van a tirar al mar? La presión migratoria crecerá con los días y aumentará la posibilidad de una avalancha.
¿Qué haríamos? No importa que tengamos 8 mil o 16 mil soldados en la zona fronteriza. Imposible el método de los trogloditas…
El tema es complejo. Amerita sangre fría y adecuada y prudente asesoría, sin estridencia extremista.
Cristhian Jiménez
El periodista dominicano Cristhian Jiménez cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en prensa, radio y televisión. Ha trabajado en medios como El Nacional y El Día, y en programas emblemáticos como El Show del Mediodía, donde laboró entre 1990 y 2000. Fue presidente de Acroarte y vicepresidente del Colegio de Periodistas, además de consultor en comunicación e imagen institucional.
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