Del arte de la política a la política sin arte
Y es así como la actividad política se reduce a un circo lleno de hombres y mujeres sin moral, ética ni principios, mentirosos sempiternos.
Sabemos, todos, que la política no es buena ni es mala.
Es una actividad donde humanos se reúnen y acuerdan tales o cuales planes a favor de muchos otros ciudadanos.
Por esta condición humana en su centro, la actividad política puede devenir en una actividad negativa donde la corrupción campea a todo dar.
Desde siglos atrás, son muchos los personajes, civiles y militares, que ansían llegar al poder para complacer sus egos, seguidos por otros afanosos en ascender y mejorar sus condiciones económicas, sobre todo.
Así vemos que en diferentes países alcanzan el poder personas ricas y preparadas que aman el elogio, adoran la publicidad, se matan por trascender.
Otras personas, sin la menor educación y sin dinero, ‘trabajan’ para esos ricos y poderosos con la finalidad de ser luego empleados en sus administraciones.
¡Y a robar se ha dicho!
Estos últimos hacen todo tipo de negocio para buscarse lo suyo, usando a veces, o casi siempre, a militares y policías que mal pagados también, caen en la bajeza y en la descalificación.
Los pueblos se enteran directamente o por terceros de estos desmanes, robos, crímenes, violaciones y evasiones de impuestos, y terminan condenándolos, aunque no lo haga la justicia del país.
Y es así como la actividad política se reduce a un circo lleno de hombres y mujeres sin moral, ética ni principios, mentirosos sempiternos. Esos provocan que muchos digan o crean que “la política es sucia” y solo para ‘gente corrupta y corrompida’.
Los ‘buenos’ o ‘sanos’ que no se unen a los poderosos, civiles y militares, quedan fuera del ‘line-up’, pasando las de Caín aunque se hayan graduado Cum Laude.
En nuestro querido país, rico por demás, ese es el espejo que hemos estado observando desde hace años, muchos años. Desafortunadamente.
Y decimos país rico, porque aún con todos los robos y toda la corrupción, y aún con todos los préstamos que debemos, seguimos ‘parados’, confiando en un futuro más sano, más igualitario, más solidario y más humano.
Un país donde la política sea una actividad decente, por y para gente decente, y no una actividad para ladrones, corruptos, criminales y mentirosos.
Un país donde se invierta cada día más en EDUCACION, SALUD y ALIMENTACION.
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Luis Fernández
Experimentado periodista de República Dominicana, con una dilatada trayectoria profesional como reportero y ejecutivo de medios de comunicación y productor de programa radial.
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