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La fortaleza y el consuelo de Dios

| | 3 min read
Euri Cabral

Los seres humanos no estamos preparados para los momentos de pérdida de

nuestros seres queridos. Y mucho menos cuando se trata de una pérdida inesperada, sorpresiva. Y en estos tiempos de coronavirus se ha agregado la nueva situación de que no podemos despedir a quienes perdemos con toda la honra que merecen y, en muchas ocasiones, ni siquiera podemos reunir a toda la familia para darle el último adiós, o el “hasta luego” de quienes confiamos en la vida eterna.

        Perder a un familiar, a un ser querido o a un amigo en estos tiempos es algo doblemente doloroso. Es una tragedia difícil de afrontar y mucho más difícil de superar, si no tenemos en nuestros corazones a quien nos puede dar toda la fortaleza y todo el consuelo: Jesús, el hijo de Dios. Ya el coronavirus se ha llevado casi 3,000 seres humanos en nuestra nación. A esas familias que han perdido uno de los suyos,  quiero decirles que solo nuestro Padre Celestial es capaz de darnos amor, consuelo y fortaleza en esos momentos difíciles.

Cuando nuestro dolor se hace tan grande que perdemos todo el sentido de la razón, cuando la tristeza nos consume de manera total y no sabemos qué hacer, en ese momento, justo en ese momento, debemos abrir nuestros ojos espirituales y mirar hacia arriba, buscar a Jesús y arroparnos con su amor, con su consuelo eterno, con su misericordia sin límites y tendremos el mayor y el mejor consuelo.

Cuando estemos en una situación así es que debemos, con mucho más fe , volcar nuestros corazones y nuestras mentes hacia el creador, hacia nuestro Dios que es el único que puede darnos consuelo y fortaleza, el único que puede darnos esa paz que sobrepasa todo entendimiento humano, como muy bien dice el apóstol Pablo en

Filipenses capítulo 4 versículo 7.Y es que Dios, a través del Espíritu Santo, es el mayor y mejor consolador de todas nuestras penas y de todas nuestras pérdidas. No importa la magnitud ni la dimensión de nuestros problemas, Dios es refugio y fortaleza para seguir adelante y para superar cualquier momento o circunstancia donde sentimos que

ya todo esta perdido. No hay dolor grande ni situación insuperable, lo que hay es

un Padre Celestial más grande que toda situación y capaz de darnos la fortaleza

para superar todos nuestros problemas y tristezas.

La Biblia es muy clara y precisa estableciendo que cualquiera que sea la

situación que estemos atravesando, Dios es la mayor consolación. Y que nosotros

podemos consolar a otros, porque El nos ha consolado a nosotros. El apostol Pablo lo dice con certeza en 2do de Corintios. 1:3-4 :“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesuscristo, Padre Misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren”

Cuando estemos atravesando por un valle de sombra de muerte, debemos abrir nuestros ojos espirituales y confiar en nuestro Dios, el nos llevará a lugares de delicados pastos, como establece el Salmo 23. El consuelo de Dios todo lo puede y todo lo supera.

Euri Cabral

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Euri Cabral

Euri Cabral

Es un comunicador dominicano con una amplia trayectoria en diversos medios. Ha sido colaborador de los periódicos Listin Diario, El Caribe, Hoy, El Nacional, La Noticia y El Nuevo Diario. En la actualidad es comentarista del programa radial "EL Sol de la Mañana", el más importante programa de opinión del país que se transmite diariamente por la emisora Zol 106.5 FM. Es propietario de la empresa Producciones Ella y El y del canal de televisión Señales TV, un canal para sembrar valores. Ha publicado los libros "Duarte, un hombre de fe y de acción"(2013), "Merengue y Bachata: Orígenes, etapas y líderes" (2009), "Juan Luis Guerra y 4-40: Merengue y Bachata a ritmo de poesía y compromiso"(2008), "Amor de mariposas y otros relatos" (2002), "Fernando Villalona en su justa dimensión" y "Enseñanzas de Jiménes-Grullón"(1982). Desde el año 1987 está felizmente casado con Zinayda Rodríguez con quien ha procreado dos hijas: Amelia y Cheizi Cabral Rodríguez. Es un abuelo orgulloso de dos nietos: Ianna Amelie y Juan Fernando Cuello Cabral. En julio del 2004 asumió a Jesús como su Señor y Salvador y en estos diez años su vida ha sido transformada grandemente. En la actualidad forma parte del equipo de liderazgo de la Iglesia Cristiana Palabras de Vida (ICPV), que dirigen los pastores Raffy Paz y María Isabel Palacio.

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