Jesús imaginado
Intento imaginar al recién nacido, ya adulto, con sotana de lujo y un mohín de superioridad sobre los demás humanos; con severa mirada escrutadora, un gran capelo y un anillo de oro en la diestra, para el constante besamanos. Trato de imaginarlo ampuloso, directo, sin parábolas de agujas y camellos y sin mansas bienaventuranzas. Busco imaginarlo intocable, cargado de misterios, y les juro que sólo viene a mi mente la breve y luminosa imagen de un pescador de túnica y sandalias sencillas para recorrer caminos y ser así el único Dios humanizado…(Porque sólo así ha podido ser espíritu y materia y ser eterno).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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