Fogaraté: El Pensador y Rodin
[avatar user="Colombo" size="medium" align="right" link="file" target="_blank"]Ramón Colombo, periodista.[/avatar]
El Pensador se acomodó con su desnudez perfecta y empezó a recorrer las primeras planas: la noticia necrofílica de primera categoría en la dura cotidianidad; un salario sietemesino que en el primer hemograma que se le practica acusa serios síntomas de anemia; un juez que remienda, con profundo enojo, una toga deslavada por el exceso de misterios judiciales… ("¡Agggh!", dijo El Pensador, asqueado y convencido de que en este país, en verdad, el señor Kafka no sería más que un mediocre escritor costumbrista. Se despabiló, bajó la palanquita y empezó a alistarse para la cita que tenía con el señor Rodín).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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