La otra Restauración de la República

El próximo 16 de agosto se celebra el 153 aniversario de la gesta Restauradora de la República Dominicana. Muchos dominicanos desconocen qué se celebra ese día y por qué se le denomina así.
Según la Real Academia de la Lengua Española, restaurar significa: reconstruir, reponer, restablecer, rescatar, reparar, recuperar, readquirir, volver a ser u a obtener lo que alguna vez fuimos o tuvimos.
La independencia de la República Dominicana, lograda a base de tantos sacrificios, fuego, sangre, sudor y lágrimas, el 27 de febrero de 1844, fue usurpada e interrumpida por el general Pedro Santana, el 26 de marzo de 1861, cuando decidió anexar la República Dominicana a España.
El 16 de agosto 1863, después de largas encarnizadas batallas, un puñado de valientes y fervorosos patriotas, encabezados por Gregorio Luperón y entre los que se encontraban: Matías Ramón Mella, Fernando Valerio, Benito Monción, Santiago Rodríguez, Máximo Cabral, Gaspar Polanco, Antonio Duvergé, Pedro Antonio Salcedo, Cayetano Germosén, Marcos Trinidad, Benigno Filomeno Rojas, Basilio Gil, José Cabrera, José Contreras, Eugenio Perdomo, José María Imbert, Antonio Pimentel, Ulises Francisco Espaillat, Ulises Hereaux, Pedro Hungría, Alfredo Detjén, entre otros, decidieron ponerle fin a la anexión y devolverle a nuestro país su soberanía, al derrotar al poderoso ejército español. Es decir, volvimos a ser dominicanos, libres e independientes.
Pero si bien es cierto que en materia de soberanía somos libres, aún no nos hemos liberado del flagelo de la corrupción, tanto pública como privada; del afán desmedido de enriquecimiento, sobre todo, ilícito; de la inseguridad, de la pobreza, de la inversión de valores, de las desigualdades sociales, del endeudamiento externo; de la falta de justicia, de la insalubridad y de la ignorancia; necesitamos restaurar la falta de transparencia y la rendición de cuentas de nuestros funcionarios; la confianza perdida, la esperanza y la fe en nuestro país.
Debemos restaurar el respeto a las leyes, a las autoridades, a los recursos naturales y al medio ambiente; rescatar los valores y símbolos patrios, la moral, el pudor y las buenas costumbres; debemos liberarnos de la ambición desmedida, del narcotráfico, de la impunidad y la permisividad.
Necesitamos, en fin, restaurarnos nosotros mismos para de esta manera, poder restaurar nuestras instituciones públicas, a los distintos poderes del Estado, y por consiguiente, al país que queremos.
Si cada de uno de nosotros cambia de actitud y actúa correctamente, cambia el país y quién sabe, tal vez, el mundo.
El autor es Contador Público Autorizado y Miembro del Pleno de la Cámara de Cuentas de la República
Alfredo Cruz Polanco
Contador Público Autorizado y Miembro del Pleno de la Cámara de Cuentas de la República
Artículos relacionados
¡Qué ‘amiga’ tan despreciable!
La corrupción malévola y degradante es tan ‘apreciada’ que, hasta los mismos que la usan y viven de ella, Casi todos los escritores, comunicadores, periodistas,…
USA y RD: mensajes confusos
El contagio del estilo del atípico presidente agrega preocupaciones sobre la gestión de gobierno en el ámbito nacional. Resulta difícil la lectura política y diplomática del trumpismo.…
Música e Inteligencia Artificial: ¿De quién es la obra?
Es fundamental entender que un contrato privado de suscripción no puede cambiar lo que dicta la Ley 65-00. Por Armando Olivero, Analista Legal La industria…