FOGARATE: ¡Pobrecitos magistrados!
No disponen de carro, chofer y gasolina (¡con lo caro que está el transporte!). No les asignan viáticos ni tarjetas de crédito (¡con lo costoso que es comer en las fondas!). No cuentan con escoltas y lambones que los protejan (¡con lo dura que está la calle!). No reciben doble sueldo, seguro médico y pensión de por vida (¡se les niega una vejez tranquila!). Y ahora, ¿cómo se critica que los magistrados de las Cortes Bajunas que tanto se sacrifican por hacer valer esta “Justicia” se aumenten sus sueldos? ¿Creen que ganar unos míseros 430 mil pesos mensuales es suficiente para vivir en esta país rico? (¡Cuánta iniquidad, carajo!).
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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