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Partir de los deberes

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Cada día me convenzo de que hemos escogido el camino equivocado al organizarnos en torno al reclamo de derechos. Todos pedimos que respeten nuestros derechos. Educamos al ciudadano a reclamar sus derechos, pero ¿qué hay de los deberes?

Deberes es igual a responsabilidad. No hemos cumplido con nuestros deberes cuando con cara de “yo no fui” exigimos nuestros derechos. El deber conlleva a derechos y los derechos a los deberes. El deber de un gobierno es cumplir con sus ciudadanos y pedirle al ciudadano el cumplimiento de las leyes, es su derecho. Igual lo contrario.

Predicamos sobre las buenas prácticas, el bien hacer, y a partir de nuestros compromisos con el bien hacer estamos exigiendo derechos de la misma manera que cumplimos con nuestros deberes en lo particular y como ente social.

Sin embargo, en materia de derechos… hay y continuará por un largo rato la demanda por el libre acceso a la información pública. Es un asunto político, como lo fue la necesidad del respeto a los derechos ciudadanos. La lucha contra las dictaduras, los gobiernos férreos y/o arbitrarios y las llamadas democracias deficientes obligó a ello.

La travesía por democracias deficitarias o incipientes planteó a fuerzas internas y externas motivar la construcción de ciudadanía para alcanzar sistemas abiertos, plurales y participativos, que tomara en cuenta al ciudadano y el sujeto como predicado de cualquier democracia. Ciudadanía, por más vueltas sociológicas, es la persona con plena conciencia de sus deberes y derechos constitucionales.

La frecuente conducta gubernamental de incumplimiento con las leyes conduce al ciudadano y a sus organizaciones a reivindicar sus derechos. Cuando los gobiernos incumplen al ciudadano expresan un abuso de la confianza que se depositó en su gestión y en sus promesas electorales. Vulneran sus deberes respecto al ciudadano.

Cuando reclamamos nuestros derechos ante terceros es porque se violentaron los deberes respecto de nosotros. ¿Qué obliga a las organizaciones gremiales o sindicales al pacto colectivo, a la firma de convenio con sus patronos o empleadores? La desconfianza, la presunción de que una de las partes olvidará los deberes asumidos.

Los pactos traducen, en cierto modo, la necesidad de que haya compromisos en torno a deberes, a la responsabilidad de las partes envueltas. En el hogar, la empresa como en los gobiernos se avanza en cuanto a objetivos, metas o necesidades si cada quien cumple con sus deberes, con su encargo, con sus obligaciones en torno a la meta, objetivo o necesidad individuales y comunes.

Hoy apuesto a los deberes, a la responsabilidad. Lo que es igual, al compromiso.

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Angel Barriuso

Angel Barriuso

periodista. Desde finales de los años 70s.trabajo en el periodismo y desde mediados de los noventa en comunicación. Vivo desde hace más de 50 años.

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