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FOGARATE: Cortinas de humo

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No hay cosa más eficiente para distraer la atención colectiva sobre cualquier escándalo que una buena cortina de humo. Para que sea suficientemente distractiva y salvadora tiene que ser oportuna, pues sólo así propicia el escape, induce el olvido, atenúa las pasiones y paraliza las amenazas inminentes. Y debe ser en extremo espectacular, como vemos: el sangriento asalto a una cárcel, la bomba incendiaria en un vagón del Metro, el sabotaje paralizante de una red de transmisión eléctrica o la muerte, como anillo al dedo, de un gran notable. (¡Qué buena suerte, la de Leonel y Félix!).

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Ramón Colombo

Ramón Colombo

Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.

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