FOGARATE: ¡Qué rabia, carajo!
Con la centésima parte de cualquier barrilito; con la millonésima parte de la fortuna de cualquier maldito corrupto; con una pizca del sueldazo o los viáticos de un alto burócrata; con lo que roba en un día algún alcalde. En fin, con lo que cualquiera de los susodichos se gasta en una comilona, o en una orgía en cualquier villa: sólo con eso se hubiesen salvado los once niños muertos en el Robert Reid, que carece hasta de oxígeno para las emergencias. Y resulta que ahora el Congreso va a “investigar” qué fue lo que pasó. Entonces, cabe preguntar: ¿Qué diablos es que vamos a hacer con este país?
Ramón Colombo
Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra. He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró. Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.
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