<p>Violencia por siempre</p><div><br></div>

<b>Desde mi adolescencia
en mi querida Barahona, cuando me iniciaba como un inexperimentado reportero de
un noticiario radial en el año 1969 (ha llovido mucho desde entonces), he
venido escuchando a los diversos sectores de la sociedad llamar a la población
a rechazar la violencia como método de lucha.</b>
En realidad, ese fue y
es el método utilizado por los luchadores revolucionarios como respuesta a los
abusos y a la explotación a que fueron sometidos millones de ciudadanos en el
mundo, sobre todo aquellos que sufrieron torturas, desprecios, indiferencias,
por las minorías burguesas que se resistieron a reconocer el derecho de las
mayorías empobrecidas a usufructuar las tierras cultivables así como los bienes
y servicios.
Fueron esos los
factores que incidieron en las sangrientas revoluciones y los enfrentamientos
bélicos que dejaron destrucciones de ciudades, campos y otros escenarios de
triste recordación.
Si analizamos los
hechos de los viejos tiempos, en especial los que sucedieron en la antigüedad,
llegamos a la conclusión de que pocas cosas han cambiado desde entonces.
La violencia sigue el
mismo curso. Sólo han cambiado los protagonistas y las circunstancias.
Mientras exista el
desempleo, la desigualdad de géneros en el terreno productivo, la indiferencia
y la discriminación por edad para obtener un puesto de trabajo, habrá violencia
social.
El Estado, como garante
de los derechos civiles y políticos, no está en capacidad de ofrecer empleos a
los casi once millones de habitantes en edad de escalar el escenario
productivo. A penas puede garantizar entre 500 mil ó 600 mil empleos mal remunerados, por lo que tiene
que rogar al sector empresarial para que acceda a elevar un poco la nómina. En
tanto, el crecimiento poblacional es cada día más evidente.
Da pena ver tantos
jóvenes implorar trabajo en el sector público y privado. Están cansados de
depositar currículum, sin respuesta. Sabemos bien cuál es el sistema de evaluar
currículum y los criterios discriminatorios por edad, raza, color y la
militancia política, que prevalecen.
En todo este cuadro
opera el tráfico de influencia, no la capacidad profesional de los
solicitantes, como medida de aceptación. Es lamentable que sucedan estas cosas,
que generan violencia intrafamiliar y de otra índole. ¿De qué vale tener un
título profesional, si no tienen oportunidad de conseguir empleo?
Cuando una persona no
tiene oportunidad de producir para mantenerse, igual que a la familia, con
muchos problemas económicos por solucionar, se siente acorralada y, por ende,
se transforma en una bestia capaz de acabar con todo lo que encuentre de paso,
o en un rechazable delincuente.
Mientras no se corrijan
las causas reales, habrá siempre violencia con una secuencia de crímenes,
asaltos, insultos, irrespetos, suicidios y otros hechos, que empañan la
convivencia social. Hagamos consciencia de esa realidad.
Carlos Tejada
Diario DigitalRD.Com, primer diario en línea creado en República Dominicana, fundado el 16 de enero del 2006. Su director es el periodista José Tejada Gómez. Para contactos. Cel. 809-980-6500 y 809-6081130. editor@diariodigitalrd.com
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