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<p>Encuestas, sondeos y fraudes de opinión</p>

| | 4 min read

SANTO DOMINGO.- La &nbsp;contradicción entre las encuestas &nbsp;que favorecen &nbsp;a Danilo Medina&nbsp; y la &nbsp;consistente ola &nbsp;de opinión&nbsp;
que define&nbsp; a Hipólito Mejía como
el candidato más popular en todos los sectores de la sociedad dominicana, plantea
dos hipótesis posibles, una de ellas cierta y la otra necesariamente falsa.

Si los datos de&nbsp; las
encuestas que atribuyen &nbsp;a Medina&nbsp; una ventaja aproximada de seis a siete puntos
sobre Mejía, resultaran verdaderos, habría que inferir también que son falsos
los resultados de otras tres recientes encuestas (Greemberg-DiarioLibre, Centro
Económico&nbsp; de Cibao y Bendixen) que invierten
esas cifras a favor del candidato opositor.

La misma conclusión debería
aplicarse a los diversos &nbsp;sondeos&nbsp; que se realizan en espacios de radio,
televisión, medios periodísticos, y sobre todo en la calle, en el transporte
público y en las empresas.

En este escenario habría que asumir específicamente que los
sondeos realizados por Acento.com.do, Revista 110, El Poder de las 12 y el
programa Ustedes y Nosotros,&nbsp; que han
recorrido gran parte del país preguntando &nbsp;a la gente con una cámara&nbsp; de televisión por quién votará en las
elecciones del 20 de &nbsp;mayo, han sido
parte de un montaje fraudulento para favorecer a Hipólito Mejía. Como es
sabido, en todos estos medios los resultados favorecen ampliamente al candidato
del PRD.

El caso más ilustrativo es el sondeo del
&nbsp;portal digital de la Zeta 101, donde &nbsp;en los primeros diez días habían votado 50
mil
247 ciudadanos con sus números de cedula y con el uso de un código para
impedir la repetición del voto. De ese total Hipólito &nbsp;Mejía obtuvo 30
mil 649 (61%), y&nbsp; Danilo Medina 15 mil 134 (30.30%). Es decir,
que Hipólito gana con amplio margen entre los que tienen acceso a
Internet,
clase media baja hacia arriba, pero también entre los más pobres, como
lo
reveló el sondeo de&nbsp; Revista 110 en el
mercado de Santiago, donde el candidato del PRD derrotó al candidato del
PLD
por un abrumador margen de 92 a 9.

Esta misma tendencia se expresa cuando se pasa de las
encuestas y los &nbsp;sondeos mediáticos a los
círculos familiares, a los grupos de amigos, a las esquinas de los barrios, a
los&nbsp; colmados, a los carros públicos y a
las guaguas del transporte urbano o interurbano, donde los resultados son &nbsp;sistemáticamente favorables a Hipólito&nbsp; Mejía.

Es prácticamente imposible y un desafío a la Ley de la
Probabilidad que el&nbsp; candidato
oficialista pueda tener la ventaja que le atribuyen las señaladas&nbsp; encuestas y al mismo tiempo perder
sistemáticamente todos los sondeos y consultas que se hacen abiertamente en
todos los escenarios de la sociedad, con personas que muestran la cara y que se
atreven a decir por quien van a votar.

No hay que ser demasiado inteligente&nbsp; para saber que tantos medios de comunicación,
tantos sectores sociales y&nbsp; tantos
intereses disímiles no pueden coincidir en la construcción de un estado&nbsp; de opinión pública tan generalizado como el
que se percibe de manera espontanea en todo el país.&nbsp;

Se trata evidentemente de un&nbsp; fenómeno real que expresa el sentimiento
mayoritario de la población a favor del cambio&nbsp;
representado &nbsp;por Hipólito Mejía y
Luis Abinader. En consecuencia y por &nbsp;deducción lógica, hay que convenir que la otra
cara de la moneda no es más que un desafortunado intento de montar un fraude de
opinión. &nbsp;(de mayo 2012)

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