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Una dieta cromática.

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La sociedad actual es particularmente visual;  los colores son detalles activos que influyen de manera directa y total en nuestra mente y emociones, tomando acción directa en nuestras decisiones.

¿Pero, sabía usted que  existe una relación entre el color y el sabor de los alimentos?  Eso explica que  según el color que tenga un producto, esperamos que tenga uno u otro sabor. 

Si quiere comprobar esta teoría, fíjese  la diferencia entre  el  ácido sabor sabor de las manzanas verdes y la deliciosa dulcura que nos brindan las rojas.  Y es que el  color, además de agregar alegría a los alimentos,  influye en su sabor.

Basados en esta hipótesis,  los tecnólogos de alimentos utilizan con frecuencia varias luces coloreadas en sus sesiones de degustación para enmascarar el color de los  productos que ofrecen. 

SABOR Y NUTRICIÓN DE ACUERDO A LOS COLORES:

La mayoría de las veces las proteínas son rojas, las hortalizas, verdes y los carbohidratos naranjas. Por eso, lo más recomendable es que cuando la base de una comida sea un filete de carne (proteína roja) lo combine con una buena cantidad de verduras de colores naranja, amarillo y verde.

Cuando se trate de un plato de carbohidratos, como arroz o pastas, acompáñelo con alimentos de color verde.

NUTRICIÓN HOLÍSTICA:

Pero el gusto no es el único indicativo que nos ofrece la tonalidad de los alimentos. Según la denominada nutrición holística, los colores son algo así como  la forma  que tiene la naturaleza de indicarnos qué nutrientes contienen.

Según esta teoría, los alimentos rojos, naranjas y amarillos ejercen un efecto energizante y estimulante; mientras que los azules, verdes y púrpura resultan refrescantes y tranquilizantes. De este modo, el secreto de una buena alimentación y una dieta equilibrada no es otro que la buena combinación entre alimentos de distintas gamas de colores, ya que cada uno aporta unos beneficios concretos.

AMARILLO:

Los cereales integrales, arroz, lentejas amarillas, frutos secos, pomelos, melones y la  mantequilla son algunos de los alimentos amarillos más comunes. De ellos se dice que mejoran el ánimo y la memoria,  favorecen una actitud positiva y feliz ante la vida, al tiempo que estimulan las facultades mentales. Además, se ha comprobado que  es la bromelina, que se encuentra en la piña y otros alimentos de este tipo, resulta un excelente  tónico para el páncrea.

ROJO:

Los rojos son los alimentos que más energía aportan.  Esta idea se sustenta en que la mayor parte de las frutas de ese color son ricas en vitamina C, como  las fresas. cerezas y  frambuesas.

El tomate cuenta con un pigmento  denominado licopeno (que le otorga su color) y que es uno de los mayores enemigos de ciertas toxinas que pueden desarrollar células cancerígenas. Se consideran alimentos rojos , la remolacha, las ciruelas rojas, los rábanos, la carne y el marisco, entre otros.

NARANJA:

El color naranja es sinónimo de buen apetito y entre los alimentos de este tono están las naranjas, los mangos, las papayas, los albaricoques, los nabos, las calabazas, las nueces, los huevos y  las yemas de huevo. Todos contienen  betacaroteno, vitaminas A B y C.

El betacaroteno se encuentra en todas las frutas y verduras de colores vivos y constituye un potente antioxidante que protege contra los efectos del envejecimiento de las radiaciones ultravioletas. Por eso  resulta beneficioso para quienes  se exponen al sol por largos períodos y sustenta la teoría de que las  zanahorias nos dan un lindo bronceado.

VERDE, AZUL Y PÚRPURA:

De entre todos los alimentos, los de color verde son de los más saludables. Basta con decir que las verduras y las plantas de este color ejercen una función alcalinizadora en el cuerpo, y constituyen una buena fuente de fibra natural. Además, estabilizan la presión sanguínea. Todos estos beneficios son conocidos desde la antiguedad, cuando comenzaron a utilizarse por sus efectos medicinales. Dentro de este tipo de alimentos se encuentran en los pimientos verdes, los guisantes, la coliflor, la lechuga, el calabacín, el apio y el pepino.

Los alimentos de color púrpura y violeta son muy equilibrados porque contienen al mismo tiempo rojo y azul, además de resultar muy nutritivos. Las uvas negras, el tomillo, las alcachofas y la remolacha son algunos de ellos.

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